Se llama tensión arterial a la fuerza con la que la sangre circula a través de nuestras arterias.
El corazón es el motor de la circulación sanguínea y distribuye la sangre a todos los órganos del cuerpo. Cuando el corazón se contrae (sístole), la sangre es impulsada a las arterias y es el momento de la tensión arterial máxima o sistólica. Cuando se relaja (diástole) la tensión es mínima o diastólica.
La tensión arterial varía con frecuencia a lo largo del día y según las circunstancias.
De madrugada la tensión es especialmente baja y va aumentando progresivamente hasta el despertar.
Al realizar una comida abundante se producen cambios selectivos en el flujo de sangre hacia las vísceras abdominales, lo que influye en la tensión arterial aumentándola.
En verano la tensión suele ser menor que en invierno porque con el calor se produce una vasodilatación que favorece la pérdida de temperatura corporal. Por el contrario, el frío produce estrechamiento de las arterias (vasoconstricción) para evitar que se pierda calor, provocando que suba la tensión. Esta vasoconstricción y elevación tensional pueden desencadenar angina de pecho en personas susceptibles.
La altitud favorece el aumento de tensión, mientras que estancias a nivel del mar la reducen.
El estrés del trabajo aumenta la tensión arterial.
Otros factores que influyen en la tensión son los cambios en la postura corporal, variaciones de la temperatura y humedad ambiente, toma de ciertas sustancias, etc.
Se considera que una persona es hipertensa cuando su tensión arteria está por encima de 140/90. Se mide en milímetros de mercurio (mm Hg.)
| Máxima | Mínima | |
|---|---|---|
| Ligera | 140-159 | 90-99 |
| Moderada | 160-179 | 100-109 |
| Severa | 180-200 | 110-120 |
| Muy severa | > 200 | > 120 |
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